Ciencia
Una señal de un milisegundo. Una pista de hace miles de millones de años.
Webb ha encontrado la pequeña galaxia de una ráfaga de radio extraordinariamente lejana. Su juventud cambia las pistas sobre su origen.

Imagen: NASA, ESA, CSA, STScI, T. Nanayakkara (USYD). Procesado: J. DePasquale (STScI). Fuente: ESA/Webb, weic2621. Imagen recortada para la portada.
El telescopio James Webb ha caracterizado la galaxia anfitriona de FRB 20240304B, una ráfaga rápida de radio detectada en 2024. Su espectrógrafo NIRSpec midió un corrimiento al rojo de 2,148: vemos esa galaxia como era cuando el Universo tenía unos 3.000 millones de años. Lo inesperado es su tamaño. Se trata de una galaxia enana con formación estelar activa, mucho menos masiva de lo que esperaba el equipo. Esa combinación aporta una pista sobre los objetos que producen estas breves señales.
Por qué importa
Una galaxia joven favorece una explicación mediante magnetares —estrellas de neutrones con campos magnéticos intensísimos— frente a procesos que necesitan miles de millones de años, como algunas fusiones de estrellas de neutrones. La propia señal también conserva información sobre materia situada entre su origen y la Tierra: puede funcionar como una linterna para estudiar el espacio que atraviesa.
El matiz que cuenta
La identificación de la galaxia no demuestra qué produjo esta ráfaga. La explicación mediante magnetares es una inferencia apoyada por el entorno observado, no una observación directa del mecanismo. Tampoco implica que todas las ráfagas de radio compartan necesariamente el mismo origen.